En sólo tres años pasó de monotributista a accionista de tres empresas, una dedicada a la producción de bebidas, otra al alquiler de vehículos y otra a la gerencia de compañías.
Por Emilia Delfino - 11/02/12
Alejandro Paul Vandenbroele, uno de los socios de la ex imprenta Ciccone Calcográfica, que ganó hace pocos días un contrato por U$S 50.000.000 para imprimir billetes de la Casa de la Moneda, tiene un escaso pasado empresario. El hombre fue blanco del escándalo esta semana luego de que su esposa, Laura Muñoz, lo señalara como “testaferro” del vicepresidente Amado Boudou y lo vinculara al blanqueo de “coimas”.
Lo cierto es que Vandenbroele, un abogado belga de 42 años, no tiene antecedentes en el negocio de las imprentas y su empresa The Old Fund, que se quedó con Ciccone Calcográfica, recibió beneficios y colaboraciones extra del Gobierno para quedarse con la vieja imprenta de dinero.
Sólo tres años atrás, comenzó a figurar como accionista de tres empresas y hasta septiembre de 2010, aparecía como monotributista con una facturación anual de 15 mil pesos. La primera de esas compañías es Agroibérica de Inversiones SA, en marzo de 2008. En la constitución de la sociedad, el amigo de Boudou se declara extranjero, domiciliado en la calle Lagasta, en Madrid. Pero la compañía tiene domicilio constituido en San Miguel de Tucumán.
Agroibérica fue fundada para la “elaboración, distribución, importación y exportación de alimentos y bebidas”, según figura en el Boletín Oficial.
En 2009, ingresó como accionista de Ruta Sur Rentals SA, una empresa de alquiler de vehículos recreativos como motorhomes y 4 x 4 para viajes carreteros, en el cargo de director suplente. La compañía ofrece servicios en América del Sur, pero tiene base en Buenos Aires y dueños alemanes y holandeses.
En noviembre de 2010, se convirtió en director suplente, titular y presidente de The Old Fund SA, una empresa constituida en 2008 por Eduardo Alberto Razzetti y Carlos Fabián Dorado, dos argentinos.
Esta compañía desembolsó $567.000.000 para levantar la quiebra de Ciccone Calcográfica, endeudada con el fisco, para quedarse con la empresa. En Ciccone Calcográfica, comparte directorio con Jorge Enrique Capirone, vinculado a la Universidad Nacional de Mar del Plata desde 1978, según consta en los registros de la Anses, y con Eduardo Alberto Razzetti. Los tres rondan los 42 años.
La esposa de Vandenbroele también denunció que su marido trabajaba con el socio y mejor amigo de Boudou, José María Núñez Carmona, quien habría oficiado como lobbista de The Old Fund ante los acreedores de la quebrada Ciccone para que aceptaran el ingreso de esta compañía en la imprenta.
Vandenbroele es primo de Guadalupe Escaray, jefa regional de la Anses Mar del Plata, de donde es oriundo el vicepresidente y ex titular de ese organismo. A principios de febrero, la Casa de la Moneda, a cargo de Katia Daura, solicitó al Banco Central que habilitara a Ciccone para que imprima billetes de 100 pesos.
A fines de 2010, la Administración federal de Ingresos Públicos (AFIP), pidió la quiebra de Ciccone, debido a una deuda de $239.000.000. Cuando pasó a manos de Vandenbroele, ese mismo organismo la rescató, otorgándole facilidades de pago y una tasa de interés cercana al 6 por ciento anual.
Nueva causa contra el vice
El vicepresidente Amado Boudou será investigado en la Justicia Federal, luego de que se revelara que Alejandro Vandenbroele, un abogado belga vinculado al marplatense, se quedará con la imprenta Ciccone Calcográfica y un contrato de 50 millones de dólares para imprimir billetes de 100 pesos por orden de la Casa de la Moneda.
La Cámara de Casación sorteó ayer la primera denuncia por el caso, que recayó en el Juzgado Federal Nº 3, a cargo de Daniel Rafecas.
El abogado Jorge Luis Vitale, un letrado que motorizó varias denuncias contra el Gobierno, denunció al vicepresidente por los supuestos delitos de “abuso de autoridad, violación de deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles y malversación de causales públicos”.
La sospecha apunta a que Boudou podría haber influido para que la empresa de su supuesto amigo, señalado por su propia esposa como “testaferro” del vicepresidente, se quedara con la ex imprenta Ciccone, y ganara un contrato millonario con el Estado. Hasta el momento, el vicepresidente no habló del tema.
La Justicia deberá investigar si Boudou está relacionado con la empresa The Old Found y con Alejandro Vendenbroele, quien sería primo de una vieja amiga del funcionario.
También ayer, pasado el mediodía, el procurador general de la Nación, Esteban Righi, remitió ante el fiscal general, Germán Moldes, un escrito presentado por el abogado Ricardo Monner Sans para verificar si los fiscales dentro de su órbita iniciaron una investigación preliminar sobre los hechos. Al cierre de esta edición, no se había notificado en qué fiscalía recaería la causa.
Fuentes: Perfil.com
La red pampeana
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domingo, 12 de febrero de 2012
Alejandro Paul Vandenbroele - El veloz ascenso del "testaferro" de Boudou
Alejandro Vandenbroele ¿Testaferro de Amado Boudou?
Polémico contrato de la imprenta de un allegado a Amado Boudou
Por Nicolás Wiñazki
Fue encargada de imprimir boletas para el FPV, aunque no podía hacerlo.
De festejo. El dueño de Ciccone, Alejandro Vandenbroele, de remera oscura, con un amigo, tiempo atrás.
11/02/12
El monotributista Alejandro Vandenbroele, dueño de Ciccone Calcográfica, acusado por su ex pareja de ser “testaferro de Amado Boudou”, demostró ni bien llegó a su nueva empresa que efectivamente tenía vínculos estrechos con el Gobierno. Pasó a controlar la imprenta privada más importante del país en julio del 2011, y a la pocos días consiguió un negocio multimillonario con el oficialismo: fue él quien imprimió las boletas que el Frente para la Victoria usó para las primarias, realizadas en agosto de ese mismo año. El FPV pagó más de 15 millones de pesos por el trabajo.
Vandenbroele, director de The Old Fund, sociedad que maneja Ciccone Calcográfica, dijo en al menos tres reuniones que él venía “de la mano del Gobierno ”, y explicó de manera explícita, textual, que su vínculo con el Estado “es Boudou” Hay decenas de testigos (ver Las tres ...).
Los trabajadores de Ciccone se convencieron de inmediato de que Vandenbroele era “el Gobierno”. Apenas desembarcó en la empresa le pidió a los técnicos que inspeccionen la maquinaria: avisó que imprimirían las boletas del Frente para la Victoria.
Faltaba menos de un mes para las primarias .
Era un trabajo contrarreloj. En pocos días debían imprimir 70 millones de boletas.
La copiadora que hace ese trabajo es una off set de siete colores.
La de Ciccone no servía : no le daba el ancho de bobina para imprimir los 6 cuerpos que tenían las papeletas del FPV. Vandenbroele buscó entonces alternativas. Y tercerizó el servicio . Imprimió las boletas en la imprenta Poligráfica del Plata. La operación fue confirmada por fuentes empresarias que pidieron reserva de su nombre.
Las boletas finalmente salieron a tiempo después de algunos problemas iniciales.
Las primeras pruebas de impresión alteraron los nervios de la Casa Rosada . El azul del fondo era más tenue que el correcto, pero si se lo subía de tonalidad el rostro de la presidenta Cristina Kirchner mutaba entonces a un rojizo muy llamativo, así como si la piel estuviera demasiado tostada por el sol.
Clarín pudo saber que gente de Ciccone consultó a la Casa Rosada para ver cómo se podía seguir adelante. La instrucción que bajó desde el Gobierno fue, palabras más, palabras menos, la siguiente: “ Que la cara de la Presidenta salga lo mejor posible ”.
Según pudo averiguar este diario, uno de los empleados de Ciccone involucrados en esta operatoria fue el vicepresidente de la compañía, Máximo Lanusse, ex gerente del Banco Macro, de Jorge Brito. Lanusse fue quien consiguió un crédito de esa entidad para que Ciccone pueda arreglar las máquinas que imprimen papel moneda , sobre todo dos, una llamada “Súper Orloff” y la “Super Simultan”.
Ocurre que desde que llegó a la empresa, Vandenbroele prometió que “imprimiría papel moneda”. Incluso puso un plazo frente a quienes le preguntaron cuándo: “Después de las elecciones”.
El lunes pasado, Laura Muñoz, ex pareja de Vandenbroele, aseguró en el programa de Jorge Lanata en Radio Mitre que su ex marido es “testaferro de Boudou”. Dijo que tenía pruebas para la Justicia.
El juzgado federal de Daniel Rafecas investiga desde el viernes el “Caso Ciccone”.
Clarín llamó toda la semana a Vandenbroele pero nunca respondió. Boudou tampoco desmintió las informaciones publicadas hasta ahora. Muñoz reveló que ambos son amigos de la juventud.
Vandenbroele declaró ante la AFIP ser monotributista con ganancias de hasta $15.000 por año. Para levantar la quiebra de Ciccone hizo pagos por más de $2.000.000.
La semana pasada, la Casa de Moneda, al mando de Katya Daura (alineada con Boudou), recomendó al Banco Central que habilite a Ciccone para que pueda imprimir billetes de cien pesos.
A eso se suma que la empresa se presentó a un licitación para confeccionar cédulas y patentes de autos y motos. Por los dos negocios podría recibir por parte del Estado más de U$S 70.000.000 .
Daura iba a viajar este fin de semana a la ciudad de Lausana, en Suiza. Pero estalló el “Caso Ciccone”. Y se quedó.
Fuente: Diario Clarín
Por Nicolás Wiñazki
Fue encargada de imprimir boletas para el FPV, aunque no podía hacerlo.
De festejo. El dueño de Ciccone, Alejandro Vandenbroele, de remera oscura, con un amigo, tiempo atrás.
11/02/12
El monotributista Alejandro Vandenbroele, dueño de Ciccone Calcográfica, acusado por su ex pareja de ser “testaferro de Amado Boudou”, demostró ni bien llegó a su nueva empresa que efectivamente tenía vínculos estrechos con el Gobierno. Pasó a controlar la imprenta privada más importante del país en julio del 2011, y a la pocos días consiguió un negocio multimillonario con el oficialismo: fue él quien imprimió las boletas que el Frente para la Victoria usó para las primarias, realizadas en agosto de ese mismo año. El FPV pagó más de 15 millones de pesos por el trabajo.
Vandenbroele, director de The Old Fund, sociedad que maneja Ciccone Calcográfica, dijo en al menos tres reuniones que él venía “de la mano del Gobierno ”, y explicó de manera explícita, textual, que su vínculo con el Estado “es Boudou” Hay decenas de testigos (ver Las tres ...).
Los trabajadores de Ciccone se convencieron de inmediato de que Vandenbroele era “el Gobierno”. Apenas desembarcó en la empresa le pidió a los técnicos que inspeccionen la maquinaria: avisó que imprimirían las boletas del Frente para la Victoria.
Faltaba menos de un mes para las primarias .
Era un trabajo contrarreloj. En pocos días debían imprimir 70 millones de boletas.
La copiadora que hace ese trabajo es una off set de siete colores.
La de Ciccone no servía : no le daba el ancho de bobina para imprimir los 6 cuerpos que tenían las papeletas del FPV. Vandenbroele buscó entonces alternativas. Y tercerizó el servicio . Imprimió las boletas en la imprenta Poligráfica del Plata. La operación fue confirmada por fuentes empresarias que pidieron reserva de su nombre.
Las boletas finalmente salieron a tiempo después de algunos problemas iniciales.
Las primeras pruebas de impresión alteraron los nervios de la Casa Rosada . El azul del fondo era más tenue que el correcto, pero si se lo subía de tonalidad el rostro de la presidenta Cristina Kirchner mutaba entonces a un rojizo muy llamativo, así como si la piel estuviera demasiado tostada por el sol.
Clarín pudo saber que gente de Ciccone consultó a la Casa Rosada para ver cómo se podía seguir adelante. La instrucción que bajó desde el Gobierno fue, palabras más, palabras menos, la siguiente: “ Que la cara de la Presidenta salga lo mejor posible ”.
Según pudo averiguar este diario, uno de los empleados de Ciccone involucrados en esta operatoria fue el vicepresidente de la compañía, Máximo Lanusse, ex gerente del Banco Macro, de Jorge Brito. Lanusse fue quien consiguió un crédito de esa entidad para que Ciccone pueda arreglar las máquinas que imprimen papel moneda , sobre todo dos, una llamada “Súper Orloff” y la “Super Simultan”.
Ocurre que desde que llegó a la empresa, Vandenbroele prometió que “imprimiría papel moneda”. Incluso puso un plazo frente a quienes le preguntaron cuándo: “Después de las elecciones”.
El lunes pasado, Laura Muñoz, ex pareja de Vandenbroele, aseguró en el programa de Jorge Lanata en Radio Mitre que su ex marido es “testaferro de Boudou”. Dijo que tenía pruebas para la Justicia.
El juzgado federal de Daniel Rafecas investiga desde el viernes el “Caso Ciccone”.
Clarín llamó toda la semana a Vandenbroele pero nunca respondió. Boudou tampoco desmintió las informaciones publicadas hasta ahora. Muñoz reveló que ambos son amigos de la juventud.
Vandenbroele declaró ante la AFIP ser monotributista con ganancias de hasta $15.000 por año. Para levantar la quiebra de Ciccone hizo pagos por más de $2.000.000.
La semana pasada, la Casa de Moneda, al mando de Katya Daura (alineada con Boudou), recomendó al Banco Central que habilite a Ciccone para que pueda imprimir billetes de cien pesos.
A eso se suma que la empresa se presentó a un licitación para confeccionar cédulas y patentes de autos y motos. Por los dos negocios podría recibir por parte del Estado más de U$S 70.000.000 .
Daura iba a viajar este fin de semana a la ciudad de Lausana, en Suiza. Pero estalló el “Caso Ciccone”. Y se quedó.
Fuente: Diario Clarín
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